miércoles, 10 de junio de 2015

COMUNICADO A LA OPINIÓN PÚBLICA SOBRE LOS HECHOS OCURRIDOS EN LOS ÚLTIMOS DOS DÍAS EN LA UNIVERSIDAD DEL TOLIMA



La Federación de Estudiantes Universitarios (FEU-Colombia) y el Observatorio de Derechos humanos Iván David Ortiz rechazan enfáticamente las agresiones de las cuales fueron víctimas los estudiantes de la Universidad del Tolima, en el marco de las protestas que se adelantan en conmemoración del día del estudiante caído, donde además cayó gravemente herido un estudiante que realizaba registro fílmico de los hechos.

EL día de ayer, 9 de junio de 2015, siendo la 1:50 de la tarde y en medio de las protestas que conmemoraban el día del estudiante caído, fue herido de gravedad el estudiante Cristian Andrés Pulido perteneciente a la carrera de Licenciatura en Ciencias Sociales de la Universidad del Tolima, quien realizaba registro fílmico con una cámara, cuando fue impactado en el rostro con un gas lacrimógeno que fue lanzado por un miembro del ESMAD a menos de 20 metros de distancia y de manera directa a su rostro, ocasionándole grave daño en uno de sus ojos. El estudiante se encuentra en cuidados intensivos y la gravedad de la herida compromete su movilidad física y visual, el compañero pertenece a la Asociación de estudiantes Universitarios de Colombia (ACEU) y se encontraba como sujeto pasivo durante la manifestación.

Del mismo modo el estudiante Diego Rincón de la Facultad de Ciencias Exactas fue herido en una de sus extremidades cuando intentaba salir de la universidad, siendo alcanzado por una granada aturdidora. David Camilo Sánchez, de la Facultad de Derecho fue herido cuando un gas lacrimógeno cayó en un techo y rebotó en su cabeza. Miguel Góngora también de la Facultad de Derecho, fue alcanzado en su rostro por varias granadas recalzadas que le ocasionaron heridas.

El día de hoy 10 de junio, nuevamente se presentaron enfrentamientos con el ESMAD desde cerca de las  9:30 de la mañana y hasta aproximadamente la 1:30 de la tarde, varios estudiantes fueron retenidos y conducidos a tanquetas con rumbos desconocido. Además una tanqueta ingresó a la universidad junto con miembros de la policía, quienes amedrentaron en el parque central del campus a los estudiantes y los agredieron con gases lacrimógenos, granadas aturdidoras y bolas marcadoras, constituyendo con esto una vulneración al campus universitario, convirtiéndolo en una zona de guerra contra la comunidad universitaria. Allí otros cuatro estudiantes resultan con heridas leves.

Vemos como un acto reprochable la manera en la que el ESMAD arremetió contra la protesta estudiantil, haciendo uso indiscriminado de la fuerza y poniendo en riesgo la vida de los manifestantes. Aún más cuando la protesta conmemora una fecha fatídica del movimiento estudiantil y rememora a los estudiantes que han perdido su vida en la construcción de una mejor educación.

Hacemos un fuerte llamado al gobierno nacional, para que investigue los hechos y la manera en la que fueron utilizadas las armas de dispersión del ESMAD, quienes dieron un uso inadecuado de las mismas y arremetieron con la intención de herir a los manifestantes.

Exigimos el respeto a la vida de nuestros compañeros estudiantes y el desmonte del ESMAD, que como brazo represivo del Estado sigue aumentando sus daños en la población civil, convirtiéndose en una de las instituciones con mayores violaciones a los derechos humanos en Colombia.

¡La represión no es la respuesta, ni la salida para construir un país en paz y con justicia social!


Federación de Estudiantes Universitarios FEU–Colombia

Observatorio de Derechos Humanos Iván David Ortiz

martes, 9 de junio de 2015

8 Y 9 DE JUNIO DÍA DEL ESTUDIANTE CAÍDO ¡PROHIBIDO OLVIDAR!

La mañana de 9 de junio de 1954, caían sobre el asfalto de la carrera séptima con calle 13, los cuerpos de varios estudiantes universitarios que encabezaban la protesta estudiantil que conmemoraba los 25 años de la muerte de Gonzalo Bravo, el estudiante que, en 1929, fue baleado por oficiales de la guardia presidencial, cuando se dirigía al Café Capitolio a cenar y en medio de una manifestación fuertemente reprimida por las autoridades.
Como ya era tradición, el día anterior las paredes de la Universidad Nacional se cubrían de cientos de carteles que invitaban a la peregrinación nocturna para rendir tributo a la memoria de Gonzalo Bravo. Se dirigían al Cementerio Central de Bogotá por la calle 26 cuando se encontraron un cordón de la policía militar que les impidió el paso. La tensión no se hizo esperar y rápidamente sonaron los insultos de parte y parte, los ánimos estaban caldeados. El asunto se resolvió con una carta de que venía desde el presidencia de la República, en la que se daba autorización para la entrada de los estudiantes al cementerio.
La multitudinaria manifestación se vio ensombrecida por la muerte de otro estudiante de la Universidad Nacional ese mismo día, se trataba Uriel Gutiérrez Restrepo, quien fuese asesinado al interior del campus universitario por la policía militar, en un hecho atroz que despertó la ira del estudiantado por la confusión de los hechos y la actitud de la policía.
Su muerte fue el detonante del descontento estudiantil que motivó la multitudinaria marcha del 9 de junio. La misma donde doce personas murieron y cerca de cincuenta resultaron heridas.
La protesta se dirigía hacia el palacio presidencial y a pesar de la ira estudiantil se marchaba de manera pacífica, sin embargo esta rápidamente terminó en una vil masacre en pleno centro de la ciudad de Bogotá. Cuando la marcha llegó a la carrera séptima con calle 13, se encontró con un cordón de seguridad que les impidió el paso. Las arengas y los insultos hicieron que los militares dispararan indiscriminadamente con ráfagas de fusil creando caos y confusión entre los manifestantes.
De inmediato se esparció la noticia en varias zonas del país y los estudiantes de distintas universidades se solidarizaron con el hecho. En Cali, Medellín y Barranquilla los estudiantes suspendieron las clases, y el 10 de junio convocaron a marchar por sus ciudades para mostrar su repudió al hecho, logrando una gran asistencia y apoyo de diversos sectores de la población.
Del mismo modo, el rector de la Universidad Nacional Julio Carrizosa Valenzuela decidió renunciar a su cargo argumentando que los oficiales de policía hicieron caso omiso a su solicitud de retirarse de los alrededores de la universidad.
Desde ese fatídico día los estudiantes han conmemorado la fecha como “día del estudiante caído” y fue el paso clave para el despertar del movimiento estudiantil que ha encabezado momentos históricos de la protesta social en Colombia.
A 61 años de la masacre, los estudiantes rendimos un sentido homenaje a nuestros compañeros asesinados no solo en esa fecha, sino también a todos aquellos que han perdido su vida, en la lucha por construir un país mejor.
Nuestro paso por la universidad nos invita también a reflexionar sobre los grandes acontecimientos que han tenido lugar el interior del campus, nos negamos a olvidar la enorme tragedia de la fue víctima el movimiento estudiantil y exhortamos la necesidad de recordar y guardar en nuestra memoria uno de los acontecimientos que sin duda marcará la historia de la universidad pública colombiana.
Hoy rendimos un gran homenaje al estudiante caído y revolucionario, a su compromiso con el país, a su sangre derramada y sus sueños interrumpidos. Es un homenaje también para las víctimas de la masacre del 16 de Mayo de 1984, para los compañeros que en los últimos años también perdieron su vida en las marchas y protestas que han sido fuertemente reprimidas por el Estado colombiano. Conmemoramos la ardua lucha del movimiento estudiantil colombiano y nos negamos a olvidar el compromiso que tenemos por mejorar las condiciones de las universidades públicas y la educación superior en Colombia.

“Prohibido olvidar”
60 años de una tragedia estudiantil

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