viernes, 8 de agosto de 2014

INTRODUCCION A LA CUESTION AGRARIA[1]


 
La cuestión agraria abarca múltiples problemas que surgen desde las distintas maneras en que los seres humanos se relacionan con el ambiente y entre sí, ubicados o relacionados con escenarios rurales.
Concentración y despojo de la tierra;  desplazamiento forzado, marginación y pobreza de la población rural; crisis alimentaria, depredación de ecosistemas frágiles, son temas comunes que se tienen en cuenta al abordar dicho debate, y que sirven de camino para quien no está familiarizado con esta cuestión.
Con el fin de dar una introducción a algunos temas de la cuestión agraria, este texto se propone exponer una entrada desde la economía política de la tierra, que consiste en el contraste de dos posiciones, expuestas brevemente, respecto a la manera en que se forma el espacio rural.

Territorio, fertilidad, población, tecnología y conflicto.

La explicación de los fenómenos antes descritos pasa necesariamente por la discusión acerca del origen de las distintas formas de uso y apropiación a la tierra. En otras palabras, la manera en que las sociedades se relacionan con ella, la respuesta a la pregunta por el origen de los derechos de propiedad territorial.
Desde un enfoque tradicional de la economía, tomando a David Ricardo  como referente (Ricardo, 1993), se considera que el acceso a la tierra se da a través de derechos de propiedad individual por la relación entre escasez y crecimiento poblacional que condiciona la apropiación de la tierra. Es decir, cada vez que aumenta la población la tierra se vuelve más escaza. Al quedar menos lotes disponibles conforme vaya creciendo la población, se da naturalmente en el desarrollo de cualquier sociedad una apropiación individual de la tierra. Es decir, hay una relación directa, natural, a-histórica entre población y escasez, la propiedad privada sobre la tierra es un fenómeno inevitable.

Se propone desde éste paradigma, que la distribución de dicho bien escaso, se realiza más eficientemente mediante mecanismos de mercado: una vez estén clarificados los derechos de propiedad, estos pueden ser intercambiables y si son sometidos al libre juego de la oferta y la demanda la tierra quedará en manos de los agentes más productivos. Justificándose también desde este modelo el cobro de la renta sobre la tierra por parte del terrateniente, ya que entre más escaza la tierra, mayor valor tendrán las de primera categoría según su fertilidad y así sucesivamente.

Es importante tener en cuenta esta perspectiva, ya que no ha muerto en los escritos de los economistas clásicos y hoy en día conserva plena vigencia en las políticas económicas recomendadas por los entes multilaterales para los “países en desarrollo”.

Podemos rescatar de la exposición de la visión clásica tres fenómenos o problemas importantes para considerar como condiciones del problema de la apropiación de la tierra: la “fertilidad” de ella, la apropiación y el uso dependerán de las cualidades biológicas la tierra; la “densidad poblacional”, el tamaño de la comunidad que la apropie; y la territorialidad de dicha apropiación, o en otras palabras, la disponibilidad espacial de ella.

Desde perspectivas heterodoxas de le economía no resulta válido dicho esquema. La economista Ester Boserup anotaba en sus viajes por la India (Mathieu, 2010), cómo existían grandes extensiones de tierra poco aprovechadas, ¿está la tierra superpoblada? ¿Fallaban las predicciones de que el juego libre de la oferta y la demanda repartían la tierra a quien era más productivo? No se redistribuye la tierra, ni se usa adecuadamente.

Nuestra autora en sus investigaciones (Boserup, 1965) se preocupó por desentrañar las consecuencias sobre los derechos sobre la propiedad de la tierra, en el proceso histórico del desarrollo agrario. Según ella, no existe tierra libre: desde las  primeras comunidades humanas, se puede hablar de derechos sobre la tierra. La tecnología de quema y roza, usada en los sistemas de barbecho[2] largo, requiere mucho territorio, es un sistema extensivo, por lo que una comunidad proyectaba sus derechos a todo terreno y pedazo de bosque que requería para ir rotando cultivos conforme se quemaban o talaban bosques para recuperar las propiedades de un suelo. La creciente densidad poblacional y el contacto entre comunidades, significó conflictos en cuanto a las grandes extensiones de territorio sobre los cuáles se asumían propios de cada comunidad, fenómeno que llevó a la determinación de distintos tipos de tenencia de la tierra. Esta tesis refuta la idea de los economistas clásicos, como la visión de David Ricardo antes descrita, según la cual la propiedad privada era consecuencia natural del desarrollo de las sociedades, asumiendo que en un principio la tierra era libre y se fue formando la propiedad privada conforme se ocupaban las “mejores” tierras y ésta se volvía escasa. A medida que se aumenta la población cambia el sistema agrario y la manera como se usa la tierra, se pasa de sistemas de barbecho largo y forestal, a periodos cortos, hasta llegar a la explotación intensiva de la tierra, sin periodo de barbecho.

De esta perspectiva podemos ver cómo hay una condición importante que hay que tener en cuenta: la tecnología, cómo se relaciona el ser humano con la tierra desde su proceso de trabajo, de producción. Podemos ver cómo la “fertilidad” y la “densidad poblacional” no son condiciones absolutas, sino relativas a la tecnología con que se usa la tierra y por supuesto a la relación entre seres humanos y su territorio. La propiedad aparece antes de que se presente la “escasez” de la que habla el enfoque tradicional. Es decir nunca ha habido “tierra libre”, el acceso a la tierra no estuvo desprovisto de obstáculos allí donde había comunidades y sociedades apropiándose de la tierra. Por ello hay que poner especial atención en las maneras en que se relacionaron distintos grupos humanos, y cómo sortearon dichos obstáculos. Anota Boserup que allí donde hubo relaciones de exclusión y dominación surgieron formas de tributación y apropiación servil de la mano de obra, mientras que en los lugares donde hubo relaciones de reconocimiento y participación se entablaron relaciones de negociación y reciprocidad.

Podemos concluir que el origen de la propiedad privada en la tierra, no es “natural” ni “ahistórico”, tiene que ver con  cómo se desarrollaron históricamente las distintas sociedades entre sí, es decir, se debe buscar en la historia los conflictos entre los diferentes grupos humanos por el uso y la apropiación de la tierra.
Esta perspectiva heterodoxa, presentada a manera de relato abstracto, puede hallar asidero en estudios empíricos e históricamente concretos. Si echamos mano de estudios históricos realizados sobre lo que llaman “sistemas agrarios” de América Latina antes de la Conquista (Chonchol, 1994) podemos observar cómo en los antiguos pueblos americanos habían formas propias de apropiación y uso del territorio: cooperativas agrícolas como los ayllu y los calpulli, tecnología de quema y roza, los cultivos anfibios Aztecas o chinampas, el cultivo en terrazas combinada con rotación de cosechas por los pisos térmicos andinos, etc.[3]

Sospechas.

Colombia ha atravesado una historia compartida con los demás países latinoamericanos, y si se quiere, una experiencia similar a los demás países de los continentes del “Tercer Mundo”. El choque de civilizaciones, la disyuntiva que se formó por el encuentro de distintas maneras de ver el mundo, pero sobre todo, distintas formas de producir la vida.

En Colombia dicho proceso se cristalizó en el conflicto entre la economía mercantilista colonial española, centrada en la extracción de minerales preciosos y las distintas formas de producción indígena presentes en el territorio (Fals Borda, 1975), teniendo como consecuencia la subyugación de los pueblos, incluyendo a los esclavos africanos, a la extracción minera y el abastecimiento de las poblaciones coloniales; proceso que con la independencia y la llegada de los primeros procesos que fueron gestando el surgimiento del capitalismo en Colombia, fue cambiando, dinamizándose.

Sin embargo, en este punto nos detenemos. La intensión de éste texto no es ofrecer claridades, sino ofrecer curiosidad, zozobra, sospecha. Sólo nos queda dejar algunas interrogantes. ¿Cómo ha sido ese proceso histórico de apropiación y uso de la tierra en Colombia? ¿Cuáles sectores sociales son los protagonistas de dicho proceso? ¿Qué caminos tecnológicos siguen? ¿Qué producen? ¿Para quién?

Bibliografía


Boserup, E. (1965). The conditions of agricultural growth. Chicago: Aldine Publishing.
Chonchol, J. (1994). Sistemas agrarios en América Latina. Chile: Fondo de Cultura Económica.
Fals Borda, O. (1975). Historia de la cuestión agraria en Colombia. Bogotá: Publicaciones de la rosca.
Mathieu, J. (2010). Ester Boserup: Naturaleza y cultura en los procesos de desarrollo. Población y Sociedad. No 17 , 81-94.
Ricardo, D. (1993). Principios de economía política y tributación. I Obras y correspondencia, volumen 1. Bogotá: Fondo de Cultura Económica Ltda.
Wolf, E. R. (1971). Los campesinos. Barcelona: Labor S. A.






[1] Estas son reflexiones hechas a partir de la cátedra La dimensión espacial del Capital con el Profesor William Chavarro Rojas.
[2]  Período en que se deja descansar la tierra para que recobre sus nutrientes, su “fertilidad”. Para estudios más precisos sobre los sistemas de barbecho ver (Boserup, 1965) (Wolf, 1971)
[3] Hay que recordar que no todo tiempo pasado fue mejor. Estos son ejemplos que dan cuenta de la complejidad de la relación entre seres humanos y tierra, pero que deben ser analizados detenidamente y no como un culto a las formas pretéritas. 

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